Que Paraty nos atrapara durante siete días lo dice todo.
Su nombre significa “ Lagamar”, pequeño golfo, en la lengua
de los indios guaianás, que habitaban el lugar a la llegada de los portugueses
a finales del S. XVI.
Nos encantó el “Centro Histórico”, la zona de comercio y
bares, las playas y su clima.
Cada semana hay una celebración diferente, cuando llegamos
estaba la culminación de la “Festa do Divino” y cuando nos fuimos, continuaba
el Bourbon Festival Paraty, donde pudimos disfrutar el show de Defeayo
Marsalis.
En la ciudad hay extranjeros viviendo, entre ellos varios argentinos,
y se ven constantemente turistas brasileros y de diversos países. Hicimos un
tour donde nos encontramos con un hindú que viajaba solo y se esmeraba en
aprender español y también compartimos buenos momentos de charla y
“alimentación” con una pareja (ella francesa y él italiano) que llevan varios
años viajando por el mundo en su velero.
La oficina turística no sirvió de mucho. Un local estuvo
siempre cerrado y en el otro nos “despacharon” rápidamente, parece que el señor
que atendía tenía una conversación muy importante con sus amigas y que no podía
esperar; además nos remitió a una empresa privada de turismo.



