20-05-12. El GPS nos envía a una zona exclusiva, con cámaras de
seguridad, anchas y arboladas calles.
Nos indican que podemos pedir informes turísticos en un
shopping. ¡Vaya shopping parecía que estábamos en París! marcas “top”, uno de
los cinco relojes de agua en el mundo y personal de seguridad que parecía, en
cualquier momento llegaba Gengis Khan.
Todos los empleados nos atienden muy amablemente, en ese momento tomo
conciencia de mi remera super arrugada (lo que el entorno nos condiciona), y
nos remiten al Parque Ibirapuera como posible lugar de pernocte.
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| Uno de los cinco relojes de agua que hay en el mundo |
El Parque es inmenso, posee lagos, un pabellón japonés que
nos perdemos de ver, y es el lugar donde se desarrollan las famosas Bienal de
Arte de Sao Paulo, además de alojar al Museo de Arte Moderno.
Está atiborrado de gente pero a medida que pasan las horas,
las familias se empiezan a retirar.
Luego de mucho insistir, la Guardia Metropolitana
nos permite pernoctar allí “solo una noche” y nos advierten que más tarde el
lugar “se pone movido”, luego de un breve rodeo nos explican que es lugar de
“encuentro gay”.
Poco más tarde, la playa de estacionamiento donde estábamos,
se llena de autos con hombres solos, que se cruzan con los demás, pasándose a
milímetros de distancia, música fuerte, risas, charlas hasta muy entrada la
madrugada no nos dejan descansar en absoluto.

