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¡Hola!

Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.

Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.

¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.

¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.

¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!

Adriana y Nelson


Mostrando entradas con la etiqueta Zipaquirá. Mostrar todas las entradas
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9 feb 2013

Zipaquirá y su Catedral de Sal


22-01-13. Llegamos al pueblo a eso de las 16,30 hs. Como nuestra intención era visitar la Mina y la Catedral de Sal con tranquilidad, solicitamos permiso para estacionar y dormir en el parqueadero que está al lado de la entrada, a lo que nos autorizaron sin inconvenientes y sin costo alguno.

Ese día lo dedicamos a probar las delicias pasteleras de la zona y a caminar por el lugar.

 
Al día siguiente después de un rico café de desayuno nos dispusimos a hacer los interesantes recorridos de casi tres horas bajo la tierra.
El primero, observando las imágenes escultóricas de las distintas estaciones del Vía Crucis representadas a través de cruces talladas en la roca de donde se extrae sal.

Hay que hacer notar que, sin la explicación del guía, jamás habríamos deducido el significado del alto valor simbólico de las mismas, dada su excesiva simplicidad.

 
En contraste con el Vía Crucis, la inmensa Catedral sorprende con la presencia de obras claramente figurativas: dos imágenes de ángeles tocando trompetas en lo alto del coro, un relieve circular en el piso con un fragmento de La Creación de Miguel Angel y figuras de Arcángeles al ingreso.




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Toda la infraestructura del complejo, que se montó en los espacios vacíos producidos por la extracción de miles de toneladas de sal en años anteriores, se encuentra excelentemente preparada para la recepción de miles de turistas y creyentes que asisten a la celebración de las misas.
Los espacios en la montaña ahuecada son tan importantes que sólo en el de la Catedral se podría alojar un avión internacional de pasajeros.
El segundo de los tours que elegimos fue el Camino Minero. Una experiencia vivencial del trabajo de los obreros en las minas de sal que consistió en una caminata por los túneles en total oscuridad, accionar con un pico para tratar de sacar sal de la roca y el simulacro, que resultó fallido, de una explosión en los túneles.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Finalmente recibimos nuestro “salario”, consistente en un trozo de sal, práctica antiquísima de donde proviene dicho vocablo.
¡Estuvo divertido!

También presenciamos un show de luz y sonido que, si bien estaba correctamente realizado, nos pareció fuera de contexto.




Novedoso para nosotros fué el video en 3D sobre la historia del lugar desde sus orígenes hasta la actualidad.


Salimos a la superficie con un poco de frío pero satisfechos de todo el recorrido.
Almorzamos en un restaurant una exquisita “bandeja paisa”.

6 feb 2013

Embalse del Neusa

En el embalse encontramos algo de lo que estamos acostumbrados en Argentina: amplios espacios para caminar, fogones, baños (solo con agua fría),cestos de residuos.


El lugar es muy ventoso y fresco (2980 msnm), el cielo está nublado, llovizna.
Aparece una pérdida de agua en la conexión al termotanque pero logramos arreglarla, aprovechamos para ajustar unas cuantas abrazaderas.
La idea era limpiar a fondo la casita (ya que tendremos visita dentro de poco), pero el estado del tiempo hace que la efectivización sea sólo parcial.
Como no mejora el clima, al día siguiente partimos hacia otra entrada a la laguna, siete km más adelante. Cuando estamos por llegar, un pino caído nos bloquea el paso. Decidimos irnos del lugar.

Conducimos hasta Cogua, allí la policía no nos facilita en lo más mínimo encontrar un lugar para parquear y pasar la noche (muy raro este trato en Colombia). Encontramos una estación de servicio en la ruta a Zipaquirá y dormimos tranquilamente hasta el día siguiente.