| Mate argentino en Barichara, Colombia. |
Bienvenida
¡Hola!
Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.
Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.
¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.
¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.
¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!
Adriana y Nelson
Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.
Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.
¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.
¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.
¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!
Adriana y Nelson
25 may 2014
4 may 2014
Las Plumas, Chubut
02.03.14. Las Plumas es un
pequeño pueblo (605 habitantes según el censo 2001), a unos doscientos km de
Playa Unión. Varias veces lo hemos visitado, es apacible, con bellos paisajes
donde el río Chubut atraviesa la ruta nacional 25.
Aprovechamos un fin de semana
largo y retornamos a este lugar, que siempre disfrutamos.
El río bordea algunas bardas,
hay una playita, mucho verde y aquí la gente es tranquila y simpática.
Mantuvimos una amena
conversación con una señora, mientras arreglaba su jardín con escultóricas
rocas de la zona.
Una noche dormimos cerca al río,
otra en el amplísimo lugar que dispone la estación de servicio.
Al día siguiente hacemos unos
kilómetros más al este, con el fin de llegar a Los Altares, otro pequeño pueblo
en el Valle de Mártires, pero nos detenemos unos 50 kilómetros antes, y la
somnolencia y paz del lugar hace que, por esta vez, no sigamos. ¡Quedará para
otro viaje!
Los Altares, como Las Plumas, es
el paso obligado por la ruta nacional 25 (habitualmente bien conservada), de la
costa este a la cordillera de los Andes, atravesando la Patagonia Argentina.
25 mar 2014
Puerto Pirámide. Chubut
27 y 28.12.13.
Pirámide es un lugar mágico. Tanto
en invierno, cuando es visitado por docenas de ballenas que concurren a
aparearse o dar a luz a los ballenatos, como en verano, cuando (los días sin
viento) se transforma en un lugar que parece alejado miles de kilómetros de la
Patagonia, para convertirse en una pueblo atestado de turistas, con su playa de
hermosa arena dorada recibiendo a los visitantes que holgazanean al sol o nadan
en sus plácidas aguas.
La costa aquí es una pequeña
entrada de mar, por lo cual las olas generalmente son suaves y amables.
Su camping es un lugar plagado
de historias que tiene por protagonistas a todos y cada uno de los que hemos
pasado por aquí.
Por si esto fuera poco, a
partir de la disposición de la línea de playa, es posible observar maravillosas
y larguísimas puestas de sol en el mar, ya que se encuentra al sur oeste de Península Valdez.
23 mar 2014
Punta Tombo
No podemos dejar de viajar.
Aprovechando que recibimos visitas muy especiales, partimos una mañana hacia el
sur.
A 142 km de Playa Unión, y
por rutas casi totalmente asfaltadas, se encuentra Punta Tombo, la reserva natural
que alberga la colonia de pingüinos de Magallanes más grande del continente.
Finalmente: ¡casa!
01-09-13. Luego de 522 días y
47.735 km recorridos volvemos a casa.
Está igual y está distinta a
la vez, es difícil de explicar. No podemos decir en qué ha cambiado; es la
misma, pero hay un cierto distanciamiento en nosotros que hace que la veamos
distinta. Posiblemente con los días esta sensación vaya desapareciendo, la
volvamos a sentir plenamente nuestra.
Nuestros gatos nos reciben
prontamente. Hay que aclarar que muchas veces, cuando viajamos unos días, se
muestran reacios ante nuestro regreso. No se nos acercan, hacen como si nos
ignoraran. Esta vez no, rápidamente recobramos los antiguos hábitos. Los modos
de relacionarnos.
Estamos a unas semanas del
inicio de la primavera pero el frío se hace sentir, como lo hará el resto del
año a excepción (con suerte), entre mitad de diciembre y mitad de enero.
Miramos los montones de cajas
con cosas empacadas y no nos dan muchas ganas de abrirlas, no hemos extrañado
mucho a “las cosas”. Nuestras cosas.
Volver a trabajar, volver a
hacer las actividades (antes) cotidianas, pagar servicios, comprar siempre en
el mismo supermercado, son cosas que nos resultan extrañas, como alejadas de
nuestra realidad. Y así fue por muchos meses. ¿Podremos volver a adaptarnos a
esta situación? ¿Será “conveniente” hacerlo? ¿Ganaremos-perderemos algo al
hacerlo?
Antes del viaje, hubo una realidad
que fue la cotidiana, aquella que no se discute o problematiza. Ahora podemos
verla desde otra perspectiva, como con cierta distancia. Aún no sabemos si
volveremos a construir la misma de antes, o la experiencia del viaje supondrá (por
no poder o no querer) un no volver a ese punto. Un apartamiento permanente de aquella
forma de vida.
Por lo pronto tenemos muchas
conversaciones y abrazos pendientes con amigos. Lugares y recuerdos, comidas y
gestos con que reencontrarnos.
26 feb 2014
Santa Rosa. La Pampa
21 al 26-07-13. Nuevamente
emocionados reencuentros con familiares y amigos.
Los relatos de las andanzas
se continúan día tras día. En Santa Rosa, mucha gente estaba anoticiada del
viaje, seguían el blog, preguntaban por nosotros a los conocidos.
Nos invitan a un programa de
radio donde somos entrevistados con mucho afecto y simpatía por Eduardo. Aunque
nos sorprende y desorienta con el tipo de preguntas, que hicieron que el relato
sea más descriptivo y secuencial que anecdótico y dinámico como suponíamos que
sería.
Suben el reportaje a la
página de la radio, aquí dejamos el link: (http://www.laprensadiario.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=715:nota-a-nelson-cafardo-y-adriana-lombardozzi-recorrimos-el-mundo&catid=157:la-radio&Itemid=629)
y se continúan las felicitaciones y comentarios.
A los dos días nos enteramos
de que un diario está interesado en reportearnos. Ya más distendidos, nos
acercamos y conocemos a Iván quien, seguidor del blog, nos hace preguntas
específicas y puntuales. A las dos semanas, el resultado de la conversación
saldrá publicado en Caldenia, el suplemento cultural del Diario La Arena,
también de Santa Rosa. Nuevamente un montón de gente se asombra y divierte con
nuestro viaje y todo lo que sucedió, nos sucedió y nos cambió en él y por él.
| Campo labrado en La Pampa. |
¡Mucho asado pampeano y vino
argentino hace que los encuentros sean completos! La culminación fue el poder
estar en el cumpleaños de uno de nuestros sobrinos, lo cual no sucede muy a
menudo.
| Otra vez la larga carretera hacia el sur. |
Escapada a Gualeguaychú
19-07-13. En Febrero del 2008
fuimos a conocer los famosos carnavales de Gualeguaychú, provincia de Entre
Ríos.
A pesar de que no somos de
espíritu muy festivo, en ese momento fuimos gratamente sorprendidos por la
alegría, emotividad y dinamismo de los mismos.
Ahora, a propuesta de una de
nuestras hijas, volvemos a la ciudad a fin de tener una idea de cómo es en
invierno.
Al principio nos cuesta
reconocer en estas calles vacías, donde hay baja temperatura, el mismo sitio
vibrante y jolgorioso del viaje anterior. De a poco vamos reconociéndolo,
pasamos por lugares de viejas caminatas: la costanera, el hotel donde nos
alojamos, el circuito por donde desfilan las comparsas.
Nos detenemos en el Parque
Unzué, amplio espacio verde de 120 hectáreas, a la vera del rio que da su
nombre a la ciudad. Aparecen el mate y las facturas para aprovechar el solcito.
También disfrutamos de las aves que se acercan, mansas, tratando de conseguir
algún trozo de comida.
Visitamos un antiguo frigorífico
que operó hasta la década de los ’80 y fue cerrado por presuntas maniobras
ilegales. El lugar inspira respeto, y lástima por los puestos de trabajo que se
han perdido, por tantos metros cuadrados de imponente construcción, hoy sólo
utilizados por palomas y, creemos, roedores varios.
Somos unos cuantos los
turistas que hemos aprovechado el fin de semana para acercarnos a Gualeguaychú.
Nos dicen en un restaurant que, al ser favorecidos por el cambio, son muchos
los uruguayos que cruzan el río para visitar esta zona.
Además del asado de rigor,
compramos salamines y quesos de la región, exquisitos y artesanales.
Unas pocas horas de viaje por
rutas en aceptable estado y el cruce del gigantesco complejo Zárate-Brazo
Largo, nos devuelven a Buenos Aires (227 km).
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