Bienvenida
¡Hola!
Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.
Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.
¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.
¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.
¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!
Adriana y Nelson
Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.
Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.
¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.
¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.
¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!
Adriana y Nelson
23 mar 2012
17 mar 2012
Vehículo alternativo
17-03-12. Considerando lo lento que vá el carrozado del vehículo, lo eterno de los trámites burocráticos, y nuestra incontinencia viajera, informamos que saldremos en el plazo establecido pero en un nuevo modelo 4 x 4, utilizado ad hoc en esta ocasión.
Agradecemos a Lola art & product design.
Agradecemos a Lola art & product design.
9 mar 2012
Viajar
09-03-12. Porque la cuestión es, al fin, ¿qué es viajar, no?
1. Porqué uno se toma el trabajo de pensar, planear, organizar, gastar dinero, coordinar movimientos propios y de extraños, de conocidos y de aquellos que nunca conoceremos pero que incidirán notablemente en que nuestro añorado viaje sea feliz (piensen, por ejemplo, en el piloto de nuestro avión, o en quien revolea las valijas al micro).
Me llamó cierta frase de Murakami cuando dice que él corre para buscar el vacío, y la relacioné inmediatamente con el viajar; y si bien podemos pensar todo lo contrario, que uno viaja para conocer, para disfrutar, para llenarse con imágenes, sabores, colores; también viaja para tratar de encontrar cierto vacío, cierto vacío que nos saque de lo cotidiano, de nuestros metódicos pensamientos (metódicos en su logro de “ocuparnos”, contextualizarnos, acompañarnos), y, a partir de ese vacío, tener otro espacio, otro aire-como se dice- y alejarnos de lo cotidiano.
Tal vez alejarnos para estar más cerca, más plenos con lo nuestro. Que así, puede llegar a revelarse no tan claro y límpido como quisiéramos creer, sino con capas, pliegues, lugares con distinta luminosidad.
Se me disculpará la torpe gramática pero sería como que en el viaje hay una circunvolución de “salida”, entrada a lo “extraño” y vuelta a lo “nuestro”, para permitirnos encontrar lo extraño en nosotros (ya distintos por este recorrido).
Cuando Kusch dice: “Y el viaje, un auténtico viaje, consiste en ir al absurdo ubicado en algún lugar de la tierra, lejos de la cómoda y plácida ciudad natal, junto mismo al diablo”, sin entrar en detalles sobre el estatuto de “el diablo” en este contexto, creo que se refiere a esa pérdida de referencias, ese juego-a veces angustiante- de poder dejar de lado las identificaciones, las identidades, que nos va a permitir, si jugamos, si nos dejamos llevar, a ese distinto retorno a lo habitual y a lo nuevo, alejándonos de lo cómodo, de lo que no nos interroga.
Entonces, viajar es ese intento de poder crear distancia, no sólo geográfica, para “visitarse” mejor (aunque a veces el movimiento queda abortado y algunos se quedan sólo en el contar millas de vuelo o países visitados).
Visitarse y poder sacar alguna enseñanza de ello. Una forma, paradójicamente opuesta a la propugnada por Séneca, pero con el mismo fin.
Cuando le escribe a Lucilio, el filósofo dice”…ya que no andas vagando y no te afanas en cambiar de lugar. Estas mutaciones son de alma enferma; yo creo que una de las primeras manifestaciones con que un alma bien ordenada revela serlo es su capacidad de poder fijarse en un lugar y de morar consigo misma”.
Este ida y vuelta del que hablo más arriba se dirige a ese fin, justamente, que mi alma pueda “morar consigo misma”, mi alma-que no es yo, o es no yo (como quieran).
Para que mi alma pueda morar consigo misma debo darle, es mi obligación, un lugar habitable, sin lo otro no hay habitable alguno.
Al mismo tiempo, paradójicamente otra vez, este habitable se constituye con un inhabitante radical.
2. Tal vez haya alguna relación con ese huésped hostil inhabitado que nos cerca y nos acorrala, y eso es la angustia. Huésped a pesar nuestro pero: sin el cual no.
Tal vez viajar sea también un intento de domeñar, de delimitar y, ¿por qué no?, a través del juego del viaje, de la excusa del paisaje, de la diferente cultura, de lo distinto, intentar captar los bordes de lo que, no hay otro modo, hemos sufrido pasivamente.
Hablo de que lo distinto nos constituye, esta marca, que sólo con fundamento imaginario algunos nombran como herida, puede intentar disfrutarse.
Viajar es un modo, no el único, por el que podemos intentar hacer un placer de ese territorio siempre ajeno, aunque nunca habrá modo de transformarlo en habitado; sólo podrá ser rodeado, experimentado, rozado.
3. Finalmente, recuerdo la soberbia composición de Cortázar-Dunlop, “Los Autonautas de la Cosmopista”: cómo viajar muy cerca de uno (considerando al paisaje que vemos siempre siendo parte de ese uno), morosamente y ver lo que la mayoría pasa por alto, y por rápido.
Podríamos pensar, y realizar, un grado menor del viaje de Cortázar-Dunlop, por ejemplo viajar, en nuestro hogar, de la cocina al comedor, o del jardín al garaje (1).
4. Cualquier “destino” de viaje es el acertado, si queremos experienciar eso distinto.
Es cuestión de atreverse.
(1) Recuerdo la primer muestra fotográfica de Laura Pérez, “Al Rincón”, donde presentaba un número inusual de fotografías de un comedor, muchas en ángulos inhabituales; pensé en ese momento que su trabajo debía llamarse “10.000 fotos en un metro cuadrado”. Puede servir para ilustrar lo que intento decir aquí. También merece recordarse una de las paradojas de Zenón, aunque con distinta conclusión, no voy a negar el movimiento, sí ralentizarlo. Así la intimidad adquiere la posibilidad de volverse inquietante.
7 feb 2012
Nota Sobre la Paciencia
07-02-12. Paciencia: debería ser nuestro nombre.
Como contamos en la primera entrada, este loco plan comenzó muy bien, se iban concretando las fechas planeadas pero, a partir de un aciago momento, todo empezó a deslizarse lentamente, como cuando uno patina en el hielo y las cosas se acercan y se alejan en cámara lenta, y la velocidad de uno es distinta, mentalmente diferente a lo que ve. Esta diferencia, cuando no la buscamos, enerva y enloquece.
Entonces, ya contada en otra entrada a este blog: “La Espera ”; ahora deberíamos hablar de “La espera 2” y como segundas partes nunca son buenas, ésta, por lo menos, es tan mala como la primera.
Ahora se trata de esperar al señor que, por medios alquímicos, transformará la caja de lata del furgón en una casa para habitar un año, por lo menos, mientras se mueve por allí (el furgón, espero que no el señor, al menos hasta que la termine).
Nos hacemos cargo de que habíamos pactado una fecha para llevarle el furgón y no cumplimos, no por nuestra voluntad, pero ahora todo se va dilatando por las vacaciones, los feriados, los pedidos, otros encargos, las complicaciones, los qué se yo, las cosas que no llegan, los atrasos de los atrasos que atrasa lo que venía atrasado y etc., etc.
Con dificultad logramos arrancarle una fecha en que debería estar terminada: entre el 20 de febrero y fin de ese mes (¿¡será eso posible!?), aún más, agrega: “así la prueban antes de irse”. Esperamos que el resultado de esa prueba sea mejor que la anterior (viaje a La Pampa ). La idea era, recuerdo, irnos en los primeros días de abril. Entonces, si todo sale bien (lo cual no estaría nada mal), no parece tan imposible.
Paciencia: parece que viene de patis-patiens que es sufrir, y ¿tendrá que ver con pathos, patología? Aunque no etimológicamente, parecería que sí con la producción de patología por la (no) paciencia. Pero ¿cuánto, o cuándo, es paciencia buena y cuánto, cuándo, es mala? ¿Cuál es el límite, cuál el poroso borde entre ambas?
Paciencia… ¡¿paciencia?!
14 ene 2012
No todo es color de rosa…
28-12-11. Decidimos estrenar la Master en un viajecito de 800 km (ya habíamos hecho uno de 80 para visitar a nuestros amigos Vanesa y Amadeo) yendo a La Pampa para pasar la fiesta de Año Nuevo con algunos de nuestros familiares. ¡¡¡Cuántas expectativas!!!
Todo iba muy bien hasta que de pronto una danza de lucecitas rojas que comienzan a titilar en el tablero, cual cartel estroboscópico, atraen inusitadamente nuestra atención. El motor se para en medio de la ruta y alcanzo a estacionar sobre la banquina con el envión.
De aquí en más varios intentos de encendido, arranque y volver a andar. Cada vez los trayectos son más breves y así avanzamos unos cuatro kilómetros mientras leemos el manual para entender los significados de esas luces intermitentes que alteran los nervios, ante la impotencia de que al final de todos los textos, aparece la frase: “Detenga inmediatamente el vehículo, pare el motor y contacte a un Representante de la marca”.
¿Para qué contar que en esas ocho calurosas horas de habitar la ruta 154, perdimos la señal de celular mientras avanzábamos en los intentos de comprender lo que sucedía; se nos fueron acabando las baterías de los dos teléfonos (por supuesto no teníamos cargador para el auto; nunca lo habíamos necesitado); y nos fuimos quedando sin crédito por los varios llamados infructuosos que realizamos a la Compañía de Seguros, a la Concesionaria y, finalmente, a los familiares?
Chupar cubitos de hielo es divertido cuando uno es chico, pero en estas circunstancias fue una necesidad mientras, con el transcurrir de las horas, íbamos añorando unos mates, una gaseosa y, finalmente, por la hora de la noche una cervecita helada.
| ¡¡¡#!%@&#!!! |
8 ene 2012
Cascarita
28-12-11. Luego de acompañarme algún tiempo en otro vehículo, ella quedó descansando en casa.
Pasaron años, sí años, y ella siempre allí, esperando su momento.
Cuando estrenamos este furgón, en el primer viaje de proporciones, fue “natural” subirla para que nos acompañe. A los 15 kilómetros ya estaba bautizada: Cascarita.
Por su linda carita, sus colores, su fragilidad inocente, su auténtica simpatía.
Ya bautizada, contenta con su nombre, ahí, frente nuestro, empezó a bailar, un baile apacible y sosegado. ¡No crean que aluciné tan mal como para creer que estaba cantando mentalmente alguna canción! Nos dimos cuenta que su baile era consecuencia de su alegría y del camino.
Nos pusimos a codificar los “bailes de Cascarita”, según lo que entendimos que ella quería transmitirnos, quedó así:
Baile 1: Autopista (o ruta muy buena).
Baile2: Ruta ondulada.
Baile 3: Ruta con serrucho (no permanente, en ese caso corresponde Baile 4).
Baile 4: Pozos (seguidos).
Baile 5: Ripio.
Cascarita es nuestro alter ego colorido, nos acompaña con su casita a todos lados; ansiosa, también, por empezar el viaje.
Se la presentamos.
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| Yo soy Cascarita |
27 dic 2011
¿Tienen miedo?
12-11. Sí, claro muchos miedos. Miedos distintos: Nuestros padres que ya son mayores, ¿y si les pasa algo mientras no estamos? Nuestras hijas, que aunque trabajan y estudian, como se fueron a vivir a “la gran ciudad”, aún ayudamos económicamente. El sustento durante ese tiempo... Nuestra casa, ya que aún no encontramos quien se quede a cuidarla. Nuestros gatos Sasha y Benja… Pero el deseo, ese hormigueo que sentimos en nuestro interior es más fuerte. ¡Seguimos adelante con el proyecto! ¡¡¡Las soluciones llegarán!!!
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