Bienvenida

¡Hola!

Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.

Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.

¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.

¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.

¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!

Adriana y Nelson


17 ene 2013

Una familia santandereana


21-12-12. Salimos sin rumbo fijo, hacia el sur.

Una vez más, a falta de campings, terminamos en un balneario, “Las Cascadas del Tigre”, cerca de Piedecuesta, en el cual nos permitieron pasar la noche.
Posee un amplio lugar verde para hacer asados, practicar deportes y cuenta con piscinas con aguas naturales que bajan de la montaña. Estamos a más de 1.000 msnm

Piscina con agua natural de rio
Nos acercamos a preguntar por la técnica de cocción de costilla de carne, que vemos colgadas de una soga sobre el fuego. Nos explican cómo ahúman la carne y que en las ollas, al mismo tiempo, se cocinan los tamales y “capones” (especie de matambre relleno sólo con carne), hervidos en un aromático caldo de especias.

Ahumando carne mientras se cocinan los tamales para Navidad.

Judith, muy simpática y conversadora, nos fue presentando a su familia, algunos de los cuales son propietarios del balneario.
Nos convidan tamales y pan casero; compartimos dos horas de afectuosa e interesante charla, donde nos enteramos de costumbres del Departamento de Santander. Nos recomendaron comidas, lugares y nos dieron consejos sobre el acostumbrado regateo, habitual en la región.

Con Oliva, Yuri y Judith.

Con Judith, Reinaldo y Oliva.


































Llegando casi a los nueve meses desde que salimos de casa, se me hace difícil la lejanía. Mezcla de cierta melancolía, tristeza, soledad, se acentúan ante los preparativos para las fiestas de fin de año que, en este país, se manifiestan con grandes movilizaciones familiares. 

Girón y Bucaramanga


19 a 21-12-12. Girón es una ciudad colonial, declarada Patrimonio Nacional. Nos encantó! Incluso con sus percusionistas avant gardé que tienen autorización para experimentar con las campanas de la Basílica Menor.



Un policía de turismo nos invitó a visitar la Casa de la Cultura (casa colonial), donde nos hizo entrega de un Pasaporte Turístico, precedido por un bonito discurso formal de bienvenida y pidiéndonos nuestro compromiso para cuidar y respetar los lugares que conoceríamos. Se trata de una libreta con formato de pasaporte, que consta de información sobre la ciudad y su patrimonio; también nos obsequió planos y mapas de Santander.

Vamos caminando hasta el malecón para ver de pernoctar allí, pero esta posibilidad se desvanece al enterarnos de que a un adolescente le acababan de robar su cámara de fotos. Miradas y comentarios de los vecinos nos disuaden. ¡Además robo de una cámara! (objeto sensible para nosotros)

Picada "livianita" en el malecón.



Para tranquilidad nos decidimos a pernoctar en un parqueadero; en él nos permiten dormir en la casita. A falta de otra infraestructura para casas rodantes, encontramos que es habitual que accedan a que pernoctemos en estos lugares. El mismo se encuentra a tres cuadras del centro de la ciudad.

Concurrimos varias veces al Parque Principal (con mate o tereré). Frente al mismo se encuentra la Basílica Menor. Nos llamó la atención, hasta llegar a molestarnos, la música a todo volumen que salía de los parlantes exteriores de la iglesia, con cantos navideños entonados por niños, al mismo tiempo que hacían sonar sus ocho campanas, sin aparente melodía, más las alarmas de los autos. En conjunto se producía un ruido ensordecedor que crispaba los nervios y no nos permitía conversar. Nosotros estamos habituados al silencio de la Patagonia, con mucha extensión de terreno y poca cantidad de habitantes.


Escena en el Parque Principal.
Caminamos el centro en todas direcciones, disfrutando sus casas encaladas, las antiguas tejas y sus puertas y ventanas de madera. Pudimos entrever en muchas los pesebres que arman, de un tamaño tal que algunos ocupan hasta la mitad de la sala.



La iluminación navideña del Parque es representativa del lugar, hay hormigas culonas (plato típico de Santander, que se remonta a la época del pueblo muisca) construidas en grandes tamaños vestidas de luz.



La noche fue ajetreada, con ruidos de autos moviéndose en el parqueadero, las campanadas y altoparlantes con la voz del sacerdote dando misa a las 4.00 AM. Posteriormente nos enteramos que es costumbre en esta zona que, durante nueve días consecutivos, la gente concurre a misa a esa hora.

Al día siguiente fuimos en bus a Bucaramanga, 40 minutos de viaje.
“Buca” nos resultó, después de una noche de dormir mal, excesivamente ruidosa en su centro comercial. Negocios y puestos en la calle estimulan al cliente, a viva voz o con micrófonos y parlantes, a comprar sus mercancías, con animadores que realizan exclusivamente esa función, y compiten entre sí, uno al lado del otro, para saber quién ingresa más gente a su local.

Compramos  cosas que necesitábamos y, en una librería que nos hizo acordar a algunas de la calle Corrientes en Buenos Aires, dos títulos de autores que estábamos buscando.
Almorzamos pollo asado a la manera de aquí, es decir, usando guantes plásticos para poder comerlo con las manos sin ensuciarse. Al  principio con cierta aprehensión, descubrimos que es realmente práctico.

Visitamos el Museo Casa Bolívar, donde el Libertador vivió dos meses estando de paso hacia Cartagena. La mansión colonial es muy bella pero hacía tiempo que no veíamos un museo tan sucio. Tierra encima de algunas vitrinas, óxido caído dentro de otras, lo que muestra que la descomposición de los metales no es algo que preocupe mucho a la gente del Instituto de Historia. Poca luz en algunas salas y una ¡a oscuras!

Vista lateral del Museo.
Se paga $2.000 para ingresar, no dan ticket ni explicación verbal o escrita. Un auxiliar de Policía, muy amablemente, ofició de espontáneo guía y nos obsequió un ejemplar de “Estudio”, un muy interesante libro de la Academia de Historia de Santander.

José Galán, héroe comunero.

12 ene 2013

Las cruces sobre el agua



Aún en Ecuador, Otavalo más precisamente, recorremos librerías y compramos un ejemplar de “Las Cruces sobre el Agua” de Joaquín González Lara.

Publicado en 1946 es, como el Huasipungo comentado anteriormente, otro clásico de la literatura de ése país. También costumbrista, realista en su estilo.

Muestra a través de la vida de dos amigos, Alfredo y Alfonso, como se vivía en la Guayaquil de inicios de siglo XX en los sectores pobres, miserables. Los oficios y las alegrías, los sueños y expectativas, a través de las andanzas de estos dos.

Siempre lo social es el omnipresente y acuciante contexto que obliga a los hombres a actuar, y a tomar decisiones. Sabiendo que tienen pocas posibilidades de cambiar el estado de las cosas pero sí pueden mostrarse, a ellos mismos, dignos de ser hombres.

Si hay alguna liberación tal vez el arte sea esa posibilidad.

La novela nos hace pensar qué poca diferencia vemos en las “distintas” realidades sudamericanas, si acaso no es una y la misma historia.

Narrada con ritmo ágil y buena dosis de diálogo y reflexión, los invitamos a que la conozcan.

Ruta hacia Girón 2


 Ciénaga Sahaya



















Pague el peaje algún día la arreglaremos



















17-12-12 Rio Negro.

¿Conoce a Lionel Messi?, me preguntan unos niños, cuando se enteran que soy argentino. Sí, les respondo, por la televisión, como vos.

Homenaje al campesino.

Parque Central.

Iglesia


Ruta hacia Girón

Plátanos protegidos con bolsas.


En Bosconia los taxis son ecológicos, a pesar del asfixiante calor!

Túnel de árboles en carretera en Colombia.


















En Paillitas, varios niños dañan su infancia lavando camiones. Descalzos, acarrean agua en baldes, 50 mts por las piedras, y sus cuerpos se arquean por el esfuerzo. Ninguno quiere ser menos en el grupo, y corren a cargar más.

El camionero, panzón, de piel blanca y jean azul abre el capot para que también laven allí. 
Mientras, se queja del calor mostrando su barriga a quien tenga la desdicha de mirar hacia ese lugar.



Minca, Colombia


14-12-12. A 17 km de Santa Marta, y a 600 msnm está Minca, poblado muy agradable. 

Agreste y rústico en su infraestructura, la gente es sencilla y sincera. Todos saludan con una sonrisa que lo hacen sentir a uno a gusto en el lugar. No tan extranjero.

Caminito.
La Master y los niños.

Recorrimos dos senderos por nuestra cuenta.

Nuestra guía a Pozo Azul.

Pozo Azul.

 En ciertos horarios: Minca es igual a mosquitos. Ningún repelente los afecta, más aún, los atrae. Insolentes, inverosímiles, infames, infalibles, invencibles, ininapetentes. Odié el lugar por esos bichitos fagocitadores, fragorosos, famélicos, fantásticos, fanfarrones de su poder.

Adentro o afuera.

10 ene 2013

Santa Marta


11-12-12. Nos alojamos en hotel, ya que teníamos turno para hacerle el service de los 30.000 km al vehículo.



Nos gustó mucho la ciudad. Su centro está plagado de puestos que venden ropa, calzado y artículos navideños, frente a locales que también venden esas cosas, y otras. En la vereda no faltan los vendedores de empanadas, brochetas, arepas, jugos, helados, donde almorzamos y cenamos en distintas oportunidades. Todo es colorido y bullicioso.


Observamos que los colombianos son gente que le dedica mucha atención a su imagen, por lo que siempre están muy arreglados y vestidos combinando los tonos de las prendas, calzado, y las mujeres hebillas, carteras y esmaltes de uñas. Siempre con colores muy contrastantes y brillantes. También, a diferencia de Perú y Ecuador, usan mucha ropa de marca, legítima y no.


En varias oportunidades tomamos mate en la costa viendo el atardecer, mientras las luces ornamentales que adornan la ciudad para estas fiestas, se encienden formando paisajes tridimensionales de flores, árboles, aves, paquetes de regalo y demás, en el malecón y en las plazas de toda la ciudad. Bellísimo.





La gente, más relajada, pasea, saca fotos, conversa, en un clima de mucha tranquilidad, disfrutando la disminución de la temperatura que, entre las 12.00 y 15.00 hs. nos resultaba agobiante.





















12-12-12. Llevamos la Master al service en Renault. Llamó mucho la atención, ya que en Colombia no son usuales los motorhomes. La mostramos a varios empleados y ambos pedimos al personal cuidado con nuestras pertenencias ya que es nuestra casa, y allí se encuentran desde objetos muy cotidianos hasta otros de uso personal.

Llamamos por teléfono a Rawson, por motivos laborales, ya que debemos continuar con la tramitación de la licencia para continuar nuestro viaje. Esperamos que todo salga bien, es un tema que nos tiene bastante preocupados.

Aprovechando el wifi del hotel, y en las horas de indecible calor, nos comunicamos con nuestros familiares. También definimos el viaje de una de nuestras hijas, quién nos visitará en Bogotá en unos días más! ¡Qué alegría!

Toda esta actividad hace que se nos haga tarde para retirar el vehículo. Siendo hora pico sólo hay una posibilidad: subirme a una mototaxi y experimentar la adrenalina de navegar entre autos, vendedores callejeros, buses, miles de otros mototaxis, bicicletas  y cuanta cosa más que puede cruzarse en el camino. Está bien: lo hago!

No voy a entrar en detalles sobre las súbitas frenadas y aceleraciones , tampoco cuando entramos contramano por una calle, pasamos semáforos en rojo, ni pasamos por atrás de la cárcel, focalicémonos en el resultado: llegué a tiempo! ¡Tantas emociones por sólo $ col 2.000!

Antes de retirar el vehículo, me dicen en la agencia que más gente quiere conocerlo por dentro. Vuelvo a mostrarle el interior a unas cuantas personas más.

Posteriormente, cuando en el parqueadero (estacionamiento) miramos con detenimiento encontramos que habían estado “revisando” todo el interior! Un placard abierto, la heladera con señales de haber sido abierta, el aire acondicionado encendido y, lo peor, uno de los almohadones de la cama fuera de su lugar y con la forma de la cabeza de quien lo utilizó marcada en él: ¡chocante! Al día siguiente concurrimos a quejarnos con el Jefe de la Sección Taller.

13-12-12. Visitamos el Mercado y el Museo del Oro.




La zona histórica nos gustó mucho a pesar de que hay partes deterioradas y otras en restauración. Por eso nos alojamos allí, caminamos día y noche por sus calles y carreras.




Santa Marta nos pareció muy auténtica.