Bienvenida

¡Hola!

Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.

Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.

¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.

¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.

¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!

Adriana y Nelson


11 feb 2013

¿ Usted sabe lo que es un comparendo?


En una de las pocas rectas que encontramos en Colombia, acelero un poco más de lo habitual. Iría a unos 70 km por hora y empieza a agrandarse en mi campo visual un camioncito, que circula en mi mismo sentido pero, más lento. Para colmo empieza una subida. Como la subida es breve, y el camioncito ya se ve más grande, lo paso a pesar de la doble línea amarilla.

Cuando lo estoy haciendo observo más adelante dos policías en la ruta. Detienen un auto que hizo la misma maniobra que yo, y luego a mí.

El policía me pide los papeles y me dice, no muy amablemente, que la doble línea amarilla es universal. Sigue hablando y agrega: “¿Ud. sabe lo que es un comparendo?” Alguna idea tengo pero, para ratificarla o no, lo niego. “Va a tener que ir a pagar una multa antes de dejar Colombia”. Acto seguido me pide ver el motorhome, me dirijo a la puerta y pienso: “esto tampoco va a ser gratis”.

Conversamos como media hora y se despide con los mejores augurios en el resto de viaje. 

Antes me disculpé haciéndome cargo de mi movimiento no reglamentario por las líneas amarillas.

La policía de Colombia ¡demostró que sabe qué es lo importante!

Tercera vez en Chía.


Tras unas horas de denso tránsito, aunque eran las 6,15 de la mañana, tensionados y cansados llegamos nuevamente a Chía. Creyendo que era demasiado temprano para hacer el reclamo del arreglo, nos tomamos unos mates. Grande es nuestra decepción cuando al llegar al negocio nos dicen que el técnico se acaba de ir por un trabajo y hasta las 14 hs no estaría disponible. ¡Por sólo unos minutos lo perdimos!

Como se nos había roto el adaptador de la manguera para cargar agua en el depósito de la casita, empezamos a caminar buscándolo. Así pasamos por el local de gráfica en el que nos habían hecho los mapas y banderas para la Master. Grande es la alegría de volver a vernos y, consternados, nos cuentan que Daniel, el joven que nos colocó las imágenes, esa mañana había sido reclutado por el ejército para hacer el Servicio Militar (que aquí es obligatorio) en su camino al trabajo.

Como teníamos tiempo de espera, decidimos encargar 5 stickers con logos de los países ya visitados. Nos aseguran que estarían listos para las 16 hs.

Aprovechamos el tiempo yendo al supermercado y al volver nos golpean la puerta. Era el técnico de la cocina. Desarma todo de nuevo y esta vez cambia la abrazadera de la manguera que lleva el gas desde la garrafa hasta la cocina. ¡Esta vez parece que está totalmente solucionado el problema de la pérdida! ¡No lo podemos creer!

A las 13 hs ya estábamos desocupados, pero debíamos esperar los stickers, que recién a las 17,30 hs estuvieron listos. Quedamos contentos con el resultado. En algún momento los colocaremos.

Tras afectuosos saludos nos despedimos para partir. ¡Ya estaba empezando a oscurecer!

9 feb 2013

Voviendo a Bogotá


28-01-13. Disfrutamos la última mañana del camping San Jorge en Villa de Leyva para iniciar la vuelta a Bogotá, un poco tristes, porque Antonella debe regresar a la Argentina.

 
Los días que pasamos con ella fueron muy agradables y, una vez más, cuesta despedirse ya que hasta dentro de unos cuantos meses más, no nos volveremos a ver.
Decidimos parar en Chiquinquirá para que Anto conozca la Basílica y la Iglesia de la Renovación, cuyas arquitecturas e historia nos resultaron interesantes.


Avanzamos hacia Zipaquirá, deteniéndonos a pasar la noche en una estación de servicio sobre la ruta. Mientras charlamos, Anto armó su tercera pulsera con mostacillas, práctica que adquirió durante estos días en Colombia. ¡¡¡Le quedaron muy lindas!!!!


 
Al día siguiente, una vez más la despertamos muy temprano para movernos y desayunar en otro sitio más agradable. Creemos que uno de los mayores reclamos que tiene para hacernos en este viaje son las pocas horas que la dejamos dormir, lo cual está relacionado con las características de la vida en motorhome.
Al mediodía avanzamos hasta Chía. Como teníamos tiempo y encontramos locales específicos y técnicos con los conocimientos adecuados hicimos arreglar, nuevamente, la cocina ya que desde hacía unos días volvió a aparecer la pérdida de gas. Después de algunas horas de trabajo, y un pago muy elevado que parecía acorde a lo realizado, lamentablemente comprobamos que la pérdida de gas, aunque menor, continuaba. Pero ya no estábamos en esa ciudad.

Diosa Chísa.

Ofertas.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

En nuestro avanzar hacia Bogotá, por la ruta a Cota, nos detuvimos a almorzar en un “asadero”, una abundante bandeja con carne, papas, plátanos y arepas.
Grande fue nuestra sorpresa cuando se acerca Javier, un geólogo que conocimos en Tierra Adentro dos meses atrás y, amablemente, nos pasa fotos del sitio arqueológico sacadas por él, ya que las nuestras se habían ido con la cámara robada. ¡Gracias Javier!



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Nos acercamos a 16 kilómetros del aeropuerto para pasar la noche en espera de la partida del vuelo. A las 5, 20 horas debíamos estar allí. Eran tiempos de espera, las últimas horas de estar juntos, antes de su partida.
A las seis nos despedimos. Nosotros un poco tristes pero con el sentimiento de  felicidad por habernos encontrado y por los momentos vividos. ¡Feliz Viaje Anto!


Partimos nuevamente hacia Chía con la intención de que arreglen la cocina definitivamente.

Ráquira

27-01-13

Lugar tranquilo

Le ponen onda
 
Expresionismo local

Ráquira figura en las guías como un pueblito que se dedica a las artesanías. Eso es cierto pero no hay que dejar de mencionar la tranquilidad que se respira en el aire del lugar.
Aunque se dedican al comercio, todo es muy sosegado, calmo, amable y sin apuros. Si a eso le sumamos que se consigue cerveza tirada con unas increíbles empanadas típicas…¡hedonismo total!

Cerámicas. Los primos de Sampués

Todos les ponen onda

¡Da hambre ver artesanías!
 

Villa de Leyva




















Villa de Leyva es un pueblito colonial, muy bien mantenido, con importante oferta turística: restaurants, hoteles, paseos a caballo, museos, platos típicos y, raro en Colombia, varios campings.



















Paramos en el Camping San Jorge. Muy bien acondicionado, con wifi, excelentes baños (con agua caliente a raudales), muchos recipientes para clasificar los deshechos, árboles, lugares para hacer fogón, zona de parqueo, jardines muy bien cuidados, y una pequeña tienda.
Sábado de mercado en la Villa.
La localidad es ideal para pasar un par de días tranquilos, respirando aire puro, con sol durante el día y agradable frescura por la noche. Y caminar una y varias veces sus callecitas empedradas.



Zipaquirá y su Catedral de Sal


22-01-13. Llegamos al pueblo a eso de las 16,30 hs. Como nuestra intención era visitar la Mina y la Catedral de Sal con tranquilidad, solicitamos permiso para estacionar y dormir en el parqueadero que está al lado de la entrada, a lo que nos autorizaron sin inconvenientes y sin costo alguno.

Ese día lo dedicamos a probar las delicias pasteleras de la zona y a caminar por el lugar.

 
Al día siguiente después de un rico café de desayuno nos dispusimos a hacer los interesantes recorridos de casi tres horas bajo la tierra.
El primero, observando las imágenes escultóricas de las distintas estaciones del Vía Crucis representadas a través de cruces talladas en la roca de donde se extrae sal.

Hay que hacer notar que, sin la explicación del guía, jamás habríamos deducido el significado del alto valor simbólico de las mismas, dada su excesiva simplicidad.

 
En contraste con el Vía Crucis, la inmensa Catedral sorprende con la presencia de obras claramente figurativas: dos imágenes de ángeles tocando trompetas en lo alto del coro, un relieve circular en el piso con un fragmento de La Creación de Miguel Angel y figuras de Arcángeles al ingreso.




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Toda la infraestructura del complejo, que se montó en los espacios vacíos producidos por la extracción de miles de toneladas de sal en años anteriores, se encuentra excelentemente preparada para la recepción de miles de turistas y creyentes que asisten a la celebración de las misas.
Los espacios en la montaña ahuecada son tan importantes que sólo en el de la Catedral se podría alojar un avión internacional de pasajeros.
El segundo de los tours que elegimos fue el Camino Minero. Una experiencia vivencial del trabajo de los obreros en las minas de sal que consistió en una caminata por los túneles en total oscuridad, accionar con un pico para tratar de sacar sal de la roca y el simulacro, que resultó fallido, de una explosión en los túneles.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Finalmente recibimos nuestro “salario”, consistente en un trozo de sal, práctica antiquísima de donde proviene dicho vocablo.
¡Estuvo divertido!

También presenciamos un show de luz y sonido que, si bien estaba correctamente realizado, nos pareció fuera de contexto.




Novedoso para nosotros fué el video en 3D sobre la historia del lugar desde sus orígenes hasta la actualidad.


Salimos a la superficie con un poco de frío pero satisfechos de todo el recorrido.
Almorzamos en un restaurant una exquisita “bandeja paisa”.

La Vega. Laguna Tabacal

Buscando un poco de calor, nos dirigimos al Municipio de La Vega. Llegamos un domingo, el pueblo está lleno de gente almorzando sus comidas típicas. Caminamos y nos asombramos con adornos navideños hechos totalmente con materiales reciclados. Una señora habla con su vecina para que nos permita entrar a la casa de ésta y quedamos maravillados con el Pesebre, que presenta una combinación muy particular de elementos reciclados y otros reutilizados para tal fin. En el pesebre se codean las palmeras con Papá Noel en su trineo y un ¡pingüino!, que andaba por allí. 
Encienden las luces así podemos contemplar en toda su complejidad la obra. ¡Apabullante!





Comemos carne asada en la plaza con cerveza al son de la música del lugar, y nos dirigimos a la Laguna El Tabacal, a unos 1.300 msnm.


Encontramos un área con mucho verde y, raro en Colombia, varias carpas diseminadas por el césped. Atrás de las cuales más verde de hermosa espesura, acompañaba al cantar de los pájaros.

Petirrojo - Pyrocephalus rubinus



















La temperatura es muy agradable, fuimos a caminar por la laguna dos veces. Muchas fotos y relax, charlas y risas con Anto quien, un poco llegó a aburrirse en Bolivia, tal como denominó al lugar. ¿Porqué Bolivia? Por “la paz”, contestó…




A los dos días salimos para Zipaquirá pero antes nos detuvimos en San Francisco de Sales (lugar recomendado por Perla y Carlos), donde una señora atrae colibríes con sus flores, recipientes con azúcar y la ubicación del lugar, llamado “El Jardín Encantado”. Quedamos pasmados por la cantidad que aparecen a desayunar, nos dijeron que vienen unas 40 especies de las más de 100 que hay en Colombia. No alcanzábamos a gatillar las cámaras por la velocidad con que vuelan, algunos ni siquiera se posan a libar el agua azucarada. Filmamos un video, espero poder subirlo a la red.