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¡Hola!

Este blog es un lugar, un lugar en movimiento para compartir.

Compartir los viajes, los paisajes, las vivencias, las alegrías, las reflexiones y, por qué no, las penas, que, esperamos, no sean muchas.

¿Por qué territorio? Porque es la tierra que nos aloja y es, también, el aire, el mundo material y simbólico, las ilusiones y herencias que también nos sostienen.

¿Por qué en movimiento? Porque, al movernos, lo cambiaremos y será cambiado. Por el paisaje, la gente, el camino, otros soles, nuevas lluvias; en este desafío de trasladarnos con nuestro territorio a largo plazo, en el tiempo y en el espacio.

¡Suban con nosotros y acompáñennos! ¡Pongámonos en movimiento!

Adriana y Nelson


25 oct 2012

Vecinos


En Mindo estacionamos frente a la plaza y pronto descubrimos que teníamos vecinos muy amables. Unos, encargados de un almacén, nos ofrecen agua potable y luego se acercan al vehículo a charlar, impulsados por la curiosidad. En Ecuador no se ve este modelo de Renault, menos convertido en motorhome, por lo que muchísimas veces hemos abierto las puertas de la Blanquita para que vean cómo es. Se asombran en encontrar cama, heladera, mesa, baño, cocina.

Hablando de la cocina, comprobamos que está perdiendo gas otra vez. Ya tenemos anulada una de las dos hornallas (no pudimos conseguir una pieza para repararla).

Charlamos bastante con esta familia, la señora termina invitando a Adriana a una clase de “baileterapia”.

Al lado del almacén, frente a su casa, Antonio saca su parrillita móvil y desde las 10.. a las 22.00 prepara exquisitas parrilladas, cuyo aroma indefectiblemente va a parar a nuestras narices. La forma de asarla y los chorizos caseros, preparados por él mismo, nos hacen sentir como en Argentina. Un mediodía cruzamos la calle y almorzamos, comprobando que saben tan bien como huelen. El chorizo era bastante ahumado, nos sorprende cuando nos cuenta que él es originario de la costa y su plan es volver allá donde tiene tierras para trabajar con turistas. Se lamenta cuando se entera que nos íbamos al otro día “ya se van!”, diciéndonos que nos quería invitar a conocer sus tierras.

El negocio tiene  mucho movimiento, se oye salsa todo el día, y mucha gente come parada al lado del carro.

El día en que nos vamos se cruza y nos regala un cuadro con un colibrí pintado sobre una pluma, diciendo: “ése soy yo”, nos sorprende y le regalamos un CD de música argentina.

La mayoría de la gente del lugar, como en el resto de Ecuador, nos saluda cuando nos cruzamos en la calle, es muy calma y agradable.


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